In Memoriam Iván Fandiño.

Unas pocas líneas escritas hicieron que sintiera un gran vacío inmenso,la consternación de una cuchillada clava en el alma, la inquietud brotando como un manantial de lágrimas sobre un rostro desencajado adheriendose en ese papel ribeteado.

Al hilo del camino, caminante que caminas entre caminos, viajero que te adentras en un camino lleno de obstáculos, donde la valentía es tu fiel compañero,el miedo no está permitido en esta etapa nueva de ley, solo se permite un gesto, el de triunfar o morir.

Se dice que desde niños nosotros mismos marcamos nuestro propio destino, eligiendo desde muy pequeños como vivirlo,como sentirlo, como transmitirlo,persiguiendo incansablemente nuestros sueños, nuestras metas,hasta llegar alcanzarlo,tropezaremos en el camino,caeremos mil veces y mil veces más nos alzaremos, hasta alcanzar la gloria eterna de ser torero y tocar el cielo.
La ribera eterna de la historia de la tauromaquia con enormes bloques de granito permanece abierta para recibir tras sus puertas a un hombre valiente, con principios y valores,a un hombre que de sus labios solo profesaban y prevalecen palabras de tranquilidad, de sinceridad, llenas de la sabiduría por las decenas de experiencia ya vividas,templanzas y miedos.
” Cada cual es tan pequeño como el miedo que siente, tan grande como el enemigo que elige y lleva dentro “.

Tras el umbral de la puerta espera paciente su turno, con el ceño fruncido, el rostro serio,la mano aferrándose fuertemente a su capote de paseo,clavando la mirada ante el supremo, con el pie derecho inicia su primer paseillo en la gloria eterna del cielo, angeles y arcángeles guían su capote meciendolo placentero al viento, la brisa susurra su nombre anunciandole, resoplando de emocion tras la llegada a su plaza de tan grande figuron.

Alzando su mano con permisividad se dirige a la presidencia celestial, escenificando la tauromaquia más pura el momento, estremeciendo por cada rincón el lugar,la plaza en la que toreará por toda la eternidad.

Taurino de pensamiento, de corazón y profesión,de pie aguarda seguir el ritmo de aquellos que lo esperan en el tendido para recibirlo,aclamandole como buen torero que se lo merece, Palmas, Oles y Romero se lanzan al viento para ello y así coronar al León que desde ayer ruge en el firmamento.

Hasta Siempre Mi Valiente Torero.

Luz Maria Ruano De Dios
Crítica Taurina