La decisión de Balañá continúa aclarando posiciones, donde el silencio y el inmovilismo son posturas mayoritarias. En ninguna de las dos está Salvador Boix, que toma la palabra, la dirige a Pedro Balañá Mombrú y declara (alto y claro, otra vez), su indiganció.

Salvador Boix, en esta asfixiante situación, ha decidido jugar su papel de aficionado, dejando de lado cualquier otra de sus facetas. Esta es la carta íntegra que ha escrito y que le ha hecho llegar al mismo Balañá:

Qué vergüenza, Pedrito.

De qué tienes miedo? Que te han amenazado, tal vez? ¿Quién? ¿Dónde? Que te han dicho que si lo intentabas t’inspeccionarien las cuentas corrientes y las butacas de los cines y te has asustado? Quizás deberías explicarlo si ha sido así. Pero no lo harás, y menos darás la cara, porque tienes miedo y te falta valor. Siempre te has escondido en lugar de reaccionar como un valiente, como un hombre con memoria y dignidad. T’acolloneixes y miras la cartera hasta traicionar tu propia historia y la de la gente que te ha respetado y que te ha hecho rico.

Seguro que ya hace tiempo que lo tenías todo bien atado y pactado con los poderosos como tú, con mucha moneda por medio, urdiendo en secreto el último saqueo a la tauromaquia de forma abyecta y cobarde. La historia lo desvelará y si estoy, te lo recordaré.

Los pobres aficionados que habían confiado en su dignidad y valentía para liderar el intento – al menos el intento- de resurrección, ahora están desolados y, sobre todo, cabreados. Nos habéis engañado; ha cometido una estafa moral e histórica; ha traicionado la buena fe de mucha gente que confiaba en que devolveríamos al toreo algo de lo que el toreo le ha dado a lo largo del último siglo. Sólo habíais de poner manos a la obra del intento. Sólo el intento ya os hubiera redimido, Pedrito. Pero ni eso ha querido hacer. La historia escribirá que en Balañá fue un pusil · anime sin el coraje necesario para recuperar el toreo en Barcelona, ​​ni con las leyes al lado. No deberías poder dormir tranquilo, Pedrito. Yo no podría.

La afición está muy decepcionada y enfadada. Ilusos, los aficionados confiaban que los haríais lado: el pobre Gibert que se dejó la salud; y en Josa; y tantos otros que lucharon para restablecer nuestra dignidad arrebatada en 2010 no se merecen esta traición de su parte.

Tú, tu padre y tu abuelo se ha visto correr la sangre de los valientes en el ruedo de la Monumental a lo largo de cien años y a su costa ahora sueldo asquerosamente ricos.

Pero no se os ha pegado nada. Qué mala suerte!

Habéis demostrado ser unos cobardes, dignos de la fortuna que ha ganado exprimiendo las femorales de los toreros y las ilusiones de la gente.

No hay derecho, Pedrito. No hay derecho.

Salvador.

No es momento de silencio. Ni continuar obedeciendo ninguna doctrina ni indicación, tal y como se puede ver en la inmensa mayoría de firmas y de nombres que se vanaglorian de una independencia que no es real