Cornada al festejo popular

Cornada al festejo popular

marzo 12, 2020 0 Por Alberto De Jesús

La irresponsabilidad por la falta de decisiones políticas en su momento va a destruir millones de ilusiones y las consecuencias en el mundo del toro popular, como se preveía, no se ha librado del ataque real del coronavirus, y no solo porque se suspendan o no corridas o ferias taurinas, que también, y además con todo el trastorno que eso representa, que casi es infinito numéro de los sectores que se verán implicados con unas pérdidas económicas y de personal incalculables. Uno de los problemas principales, aparte de todos los demás, empresarios, toreros, comerciantes, infraestructura, está el de los animales. ¿Qué va a pasar con los toros que no puedan lidiarse después? ¡Pues a las calles!

Ahí está el Quit de la cuestión. Los toros que se queden en el campo y que sean cinqueños en estos momentos, y que no encuentren salida rápida en la lidia ordinara, se convertirán en material para las fiestas de los pueblos. Una vez más el festejo popular echará una mano a la cabaña brava española eso significará, egoístamente entre otras ventajas, que los precios de nuevo bajarán, lo que remitirá en que podremos ver más toros y de gran calidad en las calles. Por el contrario, causará un desagravio entre los ganaderos que tendrán que reajustar sus previsiones y economía de forma urgente para mantener la temporada uno, y otros para sobrevivir al virus de la crisis.

Una vez más, el festejo popular de las calles echará una mano a la cabaña brava española

Los festejos populares de todo el territorio nacional, y que son muchos en estos dos próximos meses, se van a ver obligados a suspenderse, o aplazarse, en un tiempo aun no establecido debido a que se concentran en ellos cientos o miles de personas, así como las charlas, tertulias y congresos previstos. En estos momentos las autoridades competentes de cada Comunidad se encuentran elaborando un protocolo para marcar las pautas de suspensión y las fechas mínimas de obligado cumplimiento.

En estos momentos las autoridades competentes de cada Comunidad se encuentran elaborando un protocolo para marcar las pautas de suspensión y las fechas mínimas de obligado cumplimiento.

A parte de todos los festejos importantes que están previsto suspenderse en las distintas zonas españolas, se han aplazado ya las significativas ferias populares que iban a celebrarse en las plazas de toros de Castellón y Valencia donde  se habían preparado varios concurso de recortes con toros, otros eventos de desafíos de ganado autóctono con algunas de las mejores ganaderías nacionales, así como diversas exhibiciones de toros de fuego en Castellón, menos en la plaza de toros de Valencia donde los tienen prohibidos el Alcalde Joan Ribó en una decisión dictatorial por resolución de alcaldía. Estas dos suspensiones van a causar un trastorno económico que podría rondar los 500.000 euros, o más, entre todos los sectores implicados en ellas.

En cuanto a las fiestas de los pueblos en cuestión, solo en marzo se van a paralizar cerca de diez fiestas previstas en la Comunidad Valenciana, así como también correrían el mimo peligro otras en la provincia de Cádiz, o en Teruel.

En abril el panorama cambia radicalmente y la cornada será más fuerte si la cuarentena permanece, serán cientos los festejos los que se anularían, o aplazarían, contando entre los más importantes los de Beas de Segura en Jaén, donde se suelen exhibir cerca de 100 toros y vacas en dos días, las de Arroyo del Ojanco, también en Jaén, donde también se sueltan varias decenas de toros, la fiestas de Chiloeches y otras localidades de Guadalajara, las de Paterna de Ribera, Arcos de la Frontera o Los Barrios en Cádiz, varias en el País Vasco, Aragón, Madrid o Castilla León. Siendo significativas las celebraciones de las denominadas Pascuas Taurinas de Alcora y Onda en Castellón, así como las fiestas patronales a San Vicente Ferrer de pueblos como La Vall de Uxó, Borriol, La Llosa, Nules, Quartell, Bugarra, Cullera, Museros, etc..

Estamos hablando de varios millones de euros y más de un millar de reses, entre las que se sacrificarían y las de alquiler, que se quedarán en el campo hasta nueva orden, con todo el trabajo que esto corresponde a las distintas comisiones, ganaderos, el dinero invertido y la consecuencia en cadena, incluyendo la desilusión de cientos de miles de personas que están esperando todo el año para celebrar unos días de fiesta en el pueblo con sus familiares y amigos. Ya que no solo estas fiestas sueltan toros o vaquillas, muchas de ellas llevan a su alrededor muchas otras actividades como procesiones, conciertos, fuegos artificiales, romerías, comidas populares, ocupación de hostelería, etc…

Todo esto se puede complicar más si las restricciones llegaran a mayo, un mes donde lo de abril se multiplica en varias veces, y la cornada al sector sería muy grave. En Junio sería peor, en Julio tendría tintes de catastrófico con los Sanfermines por bandera y en agosto llegaría el caos. Esperamos que esto se contenga, solucione pronto y solo sea un mal sueño de primavera.